Cómo portear a un bebé: lo que debes saber

Saber cómo portear a un bebé es imprescindible para poder exprimir todas las ventajas de esta modalidad de traslado. El porteo va ganando adeptos frente al otro gran formato, la silla de paseo. Pero requiere más conocimiento, consciencia e información.

Hay una premisa básica en el mundo del bebé: dentro de lo recomendable para su seguridad, cualquier sistema que se haya demostrado útil es de aplicación si sabes cómo usarlo. Recuerda que, en el caso del porteo, los expertos hablan de ventajas como la promoción del desarrollo psicomotor, el mantenimiento de una postura correcta y el control de estímulos.

Las ventajas no terminan ahí. En comparación con la silla de bebé, el portabebés previene la plagiocefalia al distribuir mejor las presiones sobre su cráneo. Hablamos de una deformidad del cráneo de los bebés que lo aplasta debido al tiempo que pasan tumbados.

Pero, sobre todo, el uso de un portabebés favorece un contacto directo que aporta calma y seguridad al recién nacido, en el marco de un apego seguro en el que los niños se sienten protegidos y con confianza para explorar aquello que les rodea. También favorece el mantenimiento de la lactancia materna, cuyos beneficios están sobradamente demostrados.

Portabebés ergonómico: el imprescindible

Para saber cómo portear a un bebé, ten en cuenta dos claves fundamentales: elige el mejor dispositivo para hacerlo y asegúrate siempre de que la colocación es la correcta.

En cuanto al primer parámetro, el de elegir un portabebés seguro, es imprescindible que sea ergonómico. Debemos partir de que el bebé está en constante desarrollo, y aquellos dispositivos que se usen para su traslado deben ser respetuosos con su morfología cambiante.

La postura ergonómica es la de “M” o “ranita”. Ten en cuenta que el bebé viene de pasar mucho tiempo en el vientre materno, y el portabebés adecuado supone una transición excepcional. En dicha postura, que es la que ha mantenido durante meses, las rodillas quedan ligeramente por encima del culete y la espalda dibuja una “C”.

A medida que el pequeño se va desarrollando, la forma de su espalda cambia y pasa de tener forma de “C a tenerla de “S”. También conseguirá otros hitos en el desarrollo, como ser capaz de sujetarse sobre el cuello por sí solos.

Cómo elegir un buen portabebés

Una buena manera de hacerlo es consultar la amplia información disponible en Mi Portabebés. Cuanto más sepas sobre lo que esperar de un producto como este, mejor preparado estarás como consumidor para hacerte con el tuyo.

Ya hemos dicho que lo primero es asegurarte de que el bebé mantendrá una postura correcta mientras es porteado. Las marcas suelen contar con avales de asociaciones de pediatría o fisioterapia, y estos ofrecen pistas muy elocuentes sobre su idoneidad.

Desde Mi Portabebés resumen los factores a tener en cuenta:

  • Tipo. En esencia, hay tres categorías de portabebés. Por un lado están las mochilas y los fulares, que son los más habituales. A estos se suman las mochilas especiales para bicicletas o las de senderismo.
  • Material. El algodón y el elastano son los materiales más frecuentes en los fulares. En las mochilas, sin embargo, el algodón puede ceder protagonismo ante materiales más ligeros y transpirables como la tela de malla. Por lo tanto, serán más cómodos durante la primavera y el verano.
  • Peso máximo. Algunos portabebés aguantan solo los primeros meses, y otros se van hasta los más de 20 kilos. Ten en cuenta, sin embargo, que a partir de los 15 te costará bastante.
  • Facilidad de uso. Los fulares requieren que domines la técnica de plegados y lazadas, pero a nada que te hagas con ella te resultarán cómodos. Las mochilas pueden resultar más fáciles de poner, pero depende del modelo. A medio camino están los modelos híbridos.
  • Accesorios. Desde bolsas para guardar el portabebés a bandas de sujeción para la cintura o bolsillos adicionales.

La postura correcta

Una vez identificado el mejor portabebés, saber cómo portear al bebé es cuestión de seguir las recomendaciones del fabricante y prestar atención a su postura. Debes mantener unos buenos hábitos de higiene postural y hacer las comprobaciones precisas.

Supervisa que las vías aéreas quedan despejadas. El bebé no puede estar demasiado cubierto entre el portabebés y tú, debe tener espacio para respirar sin telas de por medio. La cabeza tiene que ir bien sujeta para evitar que se desplace en exceso hacia los lados.

Por otra parte, ten en cuenta que la manera más segura de portear a un recién nacido es sobre el pecho y mirando hacia ti. Algunos portabebés permiten la colocación mirando hacia fuera desde que son muy pequeños, pero habrá un exceso de estímulos que no conviene y tampoco se puede asegurar su posición correcta.

Llévalo en tu pecho a una altura suficiente, de modo que cuando bajes tu cuello para mirarle puedas besar su cabeza sin esfuerzo. Cuando sea algo mayor, puedes llevarlo sobre tu espalda.

Si porteas con un fular, asegúrate de proporcionarle un buen asiento para que no quede colgón, porque de esa forma el peso recaerá sobre la entrepierna y no se respetará la ergonomía. Recuerda la posición de la ranita.

Por último, es importante que vistas al bebé de la forma apropiada para que vaya cómodo. Usa pantalones sueltos cuyas costuras no se le claven, y no temas quedarte corto con las prendas: vuestros cuerpos unidos desprenderán el calor que necesita. Es preferible que lleves abrigo extra que puedas colocarte después a que tengas que sacar al bebé para quitarle prendas.

En resumen, saber cómo portear a un bebé exige conocer el portabebés adecuado y asegurar una buena posición. Consulta información útil en páginas como Mi Portabebés, pues los padres y madres informados aseguran el bienestar de sus bebés.

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