¿Lactancia materna o artificial? Mi experiencia

¿Lactancia materna o artificial? Mi experiencia

¿Le vas a dar el pecho a tu bebé?

Cuando me quedé embarazada por primera vez, en una de las primeras consultas que tuve con la matrona, ella me preguntó si le iba a dar el pecho a mi futuro hijo. Respondí que sí, aunque aún no había pensado en ello.Por mis estudios y porque me gustaba leer sobre el tema sabía que la lactancia materna era la mejor opción.

De eso, a estas alturas, creo que no hay duda alguna. La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a los bebés. No es la única opción que existe, pero es la que se debería recomendar siempre.

Dar el pecho es algo natural, el cuerpo se prepara durante el embarazo y cuando por fin nace el bebé, se engancha al pecho y sucede la magia. Ese vínculo que va más allá del simple hecho de alimentar.

Teta o biberón: ya veremos.

Aquello era lo que rondaba en mi mente de embarazada primeriza. Sí, le daré el pecho a mi hijo. Pero no tenía más expectativas ni planes. No me había marcado fechas, ni límites, ni siquiera sabía si sería capaz. Lo iba a intentar, pero si por algún motivo algo iba mal, pues lo alimentaría con leche artificial. Mi hermana, yo, mi marido, muchos otros bebés que había a mi alrededor se habían criado con lactancia artificial y no había pasado nada. Yo no era ninguna “loca de la teta”.

Pero durante el embarazo leí mucho, busqué información sobre la lactancia materna. Trucos, consejos, posturas, todo aquello relacionado con el tema que encontraba lo leía. Y cada vez estaba más contenta de la decisión que había tomado. Era lo mejor. Estaba claro para mí.

Elijo la lactancia materna

Y así llegó el día en que tuve a Gordito por primera vez en brazos. Aquel momento tan esperado. Y entonces llegó la hora de la verdad. Ahora ya no eran paginas webs o artículos de revistas lo que tenía en mis manos. Ahora tenía un pequeño cuerpecito, frágil y desconocido en brazos. Y miedo, mucho miedo. 

Gordito nació en un parto vaginal, así que aunque lo separaron de mí al nacer para limpiarlo y pesarlo, después me lo entregaron y estuvimos piel con piel.

Mientras estábamos en la sala de recuperación permanecimos así casi todo el rato. Pegado a mi pecho, reconociéndonos. La matrona que había atendido mi parto se acercó a nosotros y me indicó la forma de darle el pecho. Allí, mientras ella nos ayudaba, Gordito se enganchó al pecho por primera vez. Es una sensación única, no olvidaré nunca ese momento.

lactancia materna experiencia

Nuestra primera noche juntos: teta y miedos.

Cuando nos subieron a la habitación, eran ya las 21 horas. El momento de la verdad. Nuestra primera noche solos con el bebé. Una enfermera vino a traernos pañales y compresas para pasar la noche. Traía con ella también un biberón de leche de fórmula. Nos lo dejó todo allí y nos dijo que no podíamos dejar que el bebé pasara más de 2 horas sin comer.

Estaba feliz, cansada, nerviosa, preocupada, angustiada. ¿Cómo saber si Gordito estaba comiendo lo suficiente? ¿Lo estaré haciendo bien? Todos aquellos sentimientos y preguntas se agolpaban en mi cuerpo.

Aquella noche como buenos padres novatos ni mi marido ni yo pegamos ojo. No podíamos dejar de mirar aquella cosita pequeña que acabábamos de conocer pero que ya era el centro de nuestras vidas.

Observábamos cada movimiento que hacía, vigilábamos que no dejara de respirar y lo ponía al pecho a cada momento, pues él cuando conseguía engancharse chupaba un poco pero se soltaba muy pronto.

¡Tantos miedo y dudas! No sabíamos si estaba comiendo bien o no, si aquello era suficiente, si lo estábamos haciendo bien, si no lloraba porque estaba satisfecho o porque le había bajado el azúcar por no comer lo bastante…

¿Un poco de biberón por si acaso?

Aunque yo había leído mucho sobre la lactancia en esos momentos creo que es inevitable que te entren las dudas. Es una responsabilidad enorme y queremos estar a la altura y hacerlo bien. Tener un biberón allí a la mano es muy tentador e incluso pensé en darle un poco de leche artificial “por si acaso”.

Al final decidí  no hacerlo, pero creo que muchas madres lo hacen por los mismos motivos que se me pasaron a mi por la cabeza, cuando realmente ese suplemento de leche en la mayoría de los casos no es necesario.

Creo que el problema reside en que en muchas ocasiones no confiamos en nuestros cuerpos, en nuestra naturaleza e instinto. En el instinto de nuestros hijos.

Y los centros sanitarios tampoco ayudan, ofreciendo leche artificial por sistema en vez de ofrecer el apoyo y la ayuda necesaria. Esos primeros momentos son claves para el éxito o no de la lactancia.

En mi segundo parto, en un hospital y provincia diferente, al menos aquella primera noche no me dieron ningún biberón. Y las enfermeras pasaban de vez en cuando por la habitación para ver si el bebé se agarraba bien al peche. Quiero pensar que las cosas están cambiando.

Estableciendo la lactancia materna 

Una vez pasó aquella primera noche con Gordito, al día siguiente ya veía las cosas de otra manera. Seguía cansada y con miedos. Pero decidí confiar en nosotros. No podía rendirme a la primera de cambio. Aunque aquel biberón seguía allí, yo ya no pensaba en él.

Hasta que se demostrara lo contrario, mi pecho alimentaba de forma adecuada a mi hijo. Él estaba bien, no lloraba, mojaba pañales. Me parecía increíble, pero sí, la lactancia funcionaba. Y yo tenía la tranquilidad de estar ofreciéndole lo mejor de mí.

Nos fuimos a casa. Y aunque las cosas no son siempre tan bonitas e ideales como te has imaginado, merece la pena intentarlo.

Una vez en nuestro hogar siguieron las dudas, el dolor en el pecho cuando Gordito no se enganchaba correctamente, una subida de la leche brutal y dolorosa. La eterna pregunta de si estaría comiendo lo suficiente. Si a ello le unes el cansancio tras el parto,  las hormonas en plena revolución y algunos comentarios o consejos, entiendo que muchas lactancias acaben fracasando. 

Es fácil arrojar la toalla, añadir un biberón, pero a lo mejor ese no era el camino que tú querías llevar.

lactancia materna experiencia

Escuchar a mi cuerpo y a mi hijo

En mi caso, decidí hacer oídos sordos. Escuchar sólo a mi bebé y a mi cuerpo, y aunque te encuentras dificultades, se pueden sortear. Yo conté con el apoyo de mi marido, con su ayuda, con su punto de cordura cuando los miedos me nublaban el juicio.

Aquellos primeros días pasaron y poco a poco fue rodando todo. La lactancia estaba bien establecida, mi hijo comía y crecía. Y yo me sentía bien. A veces la lactancia materna no es un camino fácil: ingurgitaciones, noches sin dormir, crisis de crecimiento…, pero para mí mereció la pena. Gordito se destetó con más de 3 años y medio.

Con Trasto, en este aspecto, todo ha sido mucho más fácil. La experiencia es un grado y con él, todo fue bien desde el primer momento. Llevamos 14 meses de lactancia materna y no sé hasta cuando llegaremos. Por ahora el destete no es una opción ni para él ni para mí. Os iré contando por aquí.

Mi experiencia con la lactancia materna: merece la pena.

Esta sólo es mi experiencia. Una de las experiencias más bonitas que me ha dado la maternidad. Algo muy nuestro, que hemos disfrutado y seguimos haciendo. Un camino a veces duro, sacrificado, pero precioso.

Tú que me lees, quizás hayas elegido otra opción. Ni más valida, ni mejor, ni peor que la mía. Diferentes, como diferentes son las familias y las circunstancias. No quiero abrir ningún debate, absurdo e inútil, de cuál es la mejor opción.

Cada hijo, cada mamá, cada familia elige su camino. Pero si eliges el camino de la lactancia materna, yo que ya he transitado por ella y ahora vuelvo a hacerlo, sólo quiero decirte que merece la pena. Como diría Carlos González (cuyos libros leí y releí muchas veces) la lactancia materna es un regalo para toda la vida.

¿Cómo fue tu experiencia con la lactancia? 

 

 

Comparte

4 comentarios en “¿Lactancia materna o artificial? Mi experiencia

  1. Qué recuerdos me has traído de cuando mi peque era un recién nacido… Son momentos que nunca se olvidan! Y, como dices, te asaltan muchas dudas. Todo se te empieza a hacer demasiado grande. Mi experiencia fue muy parecida a la tuya. Decidí darle LM y para mí es la mejor elección que pude tener. Pero igual de respetable elijas la que elijas.

    • Sí, coincido en que esos recuerdos son inolvidables. ¡Qué cúmulo de sensaciones! ¿verdad? La lactancia para mí también ha sido la mejor opción, pero evidentemente, cada familia y cada caso es un mundo. Hay tantas opciones válidas! Un beso!!

  2. Ufff qué recuerdos! Mi caso fue muy parecido al tuyo; dudas, miedos e incluso un biberón que no llegue a dar la primera noche. A partir de ahí y con el paso del tiempo, entendí por qué fracasan las lactancias. Qué pena!!

    • Qué mezcla de sentimientos esos primeros momentos, ¿verdad? Lo recuerdo como si fuera ayer. Y coincido contigo, así se comprende como muchas lactancias fracasan o empiezan con mal pie. Gracias por comentar! Un beso

Deja un comentario