Mi parto: ¡Vas a parir en la calle!

Mi parto: ¡Vas a parir en la calle!

Crónica de mi primer parto

Ahora que Gordito está a punto de cumplir 6 años he decidido recuperar las entradas que escribí contando cómo fue su parto. Cada año cuando su cumpleaños se acerca revivo aquellos momentos releyendo lo que escribí. Este año os invito a hacerlo conmigo. Aviso: ¡es bastante largo!

El parto que no llega

A las 39 semanas de embarazo tuve mis primeros monitores en el hospital dónde daría a luz. Todo estaba en orden. Pero en el tiempo que pasé allí conectada no tuve ninguna contracción que hiciera presagiar que el esperado momento estuviera cerca.

Sobre todo por las noches a veces notaba alguna contracción más molesta. Pero no llegaban a ser dolorosas y a los pocos minutos desaparecían.
Así iban pasando los días, yo no notaba nada fuera de lugar, ¡me encontraba fenomenal! Pero cada vez estaba un poco más nerviosa e impaciente. Me despertaba todos los días pensando ¿daré a luz hoy? Nuestra familia estaba igual de impaciente que nosotros, se dedicaban a hacer apuestas del día en que Gordito iba a nacer.
Para los siguientes monitores me citaron 3 días después de mi FPP, yo imaginaba que ya no llegaría a aquel día, pero llegué. Todo seguía en orden aunque esa vez si que se registraron algunas contracciones pero que a mí no me molestaban. Me vio también el ginecólogo que me hizo una ecografía y corroboró que el líquido, la placenta y el bebé estaban bien.
Me explicó que si el día 16 de noviembre no me había puesto de parto debía ingresar en el hospital para provocarme el parto al día siguiente cuando se cumplían las 41+6 semanas de embarazo.
Yo no quería que eso sucediera, me daba mucho miedo que me indujeran el parto y que al final acabara en una cesárea. Yo quería tener un parto lo más natural posible. Pero mi inquilino parecía estar muy a gusto dentro. En cualquier caso, ya teníamos la fecha límite.
Mi embarazo estaba a punto de terminar y yo sentía una mezcla muy rara de sentimientos. Tenía muchas ganas de conocer y tener a mi bebé en brazos pero por otra parte sabía que esos momentos de notar sus pataditas y movimientos dentro se iban a acabar. No podía evitar sentir algo de pena.

¡Quiero parir ya!

Yo estaba dispuesta a hacer todo lo posible para no llegar a la inducción. Así que empecé a buscar en internet. Me dediqué a hacer todo lo que veía que podía ayudar a provocar el parto. Nosotros ya salíamos a pasear todos los días, pero a partir de entonces nos hacíamos unas largas caminatas. Me compré banderillas picantes, me pasaba el rato limpiando en casa (aunque esto fue también un poco «síndrome del nido»), comía piña, chocolate, manteníamos relaciones…
Así llegó el día que cumplía las 41 semanas de embarazo. Era domingo y por la tarde nos fuimos a pasear y aprovechamos para quedar a tomar café con unos amigos. Esa tarde sí que empecé a notar algunas contracciones más dolorosas. Pero  pasaban rápido y estaban muy espaciadas unas de otras. Al llegar a casa por la noche ya no sentí ninguna más, así que nos fuimos a dormir pensando que el momento aún quedaba lejos.
Mi marido el lunes trabajaba por la tarde, así que aquél día no pusimos el despertador. Yo había dormido bien durante toda la noche. Pero alrededor de las 10 de la mañana empecé a notar contracciones. No eran muy dolorosas aún, se parecían más a los dolores que me solían dar cuando tenía la regla, pero esta vez no pararon.
Me dispuse a cronometrarlas. Al principio eran cada 10 minutos pero empezaban a ser cada vez más frecuentes y dolían más. A las 11 de la mañana desperté a mi marido para darle la noticia. Aunque yo estaba convencida de que el asunto iría para largo y decidimos no avisar a la familia hasta que no pasara más rato y viéramos como avanzaba todo. De hecho yo pensaba que daría a luz el día siguiente, precisamente el día que no quería que Gordito naciera porque era martes y trece.
No podía imaginar todavía que en sólo unas horas tendría por fin a mi hijo en brazos.

El momento se acerca ¿romper aguas sin notarlo?

Mi marido y yo nos levantamos y desayunamos algo. Yo notaba la barriga un poco revuelta así que me fui al baño. Desde allí iba contándole a mi hermana por whatsapp cada vez que notaba una contracción. Empezaban a ser más frecuentes, cada 5 minutos más o menos. Aunque dolían eran aún totalmente soportables por lo que yo pensaba que todavía no podía estar de parto.
Estando sentada en el váter de pronto sentí un dolor muy agudo, como un calambre, me pilló desprevenida y me hizo lanzar un grito que asustó a mi marido. Después de aquello las contracciones volvieron a su ritmo e intensidad.
Supongo que en ese momento fue cuando rompí aguas. Y digo supongo porque yo que pensaba que romper aguas sería como en las películas, con un plof y su charco en el suelo, al estar en el váter no vi el líquido ni después tuve ninguna fuga ni pérdidas, no me di cuenta de ello. Fue al llegar al hospital y explorarme cuando la ginecóloga me dijo que tenía la bolsa rota. Curioso.

¡Vas a parir en la calle! Paseando con contracciones

Mi hermana me insistía para que fuera al hospital pero yo, aún con las contracciones tan frecuentes no me sentía de parto. Me encontraba bien y no quería ir al hospital y que me mandaran de vuelta a casa o que me ingresaran y estar allí más tiempo del necesario.
Así que le dije a mi marido que nos fuéramos a pasear como veníamos haciendo todos los días. Pensaba que si las contracciones empeoraban siempre podríamos volver a casa. Además había leído que andar favorecía la dilatación, así que no nos lo pensamos.
Mi hermana puso el grito en el cielo, me dijo que estaba loca y que seguro que iba a parir en mitad de la calle. Lástima no haber conservado aquella conversación de whatsapp 😂😂
De modo que sobre el medio día allí íbamos paseando por la calle mi marido y yo. Él llevaba el móvil en la mano e iba cronometrando cada cuanto me daban las contracciones. Yo lo llevaba muy bien. Aún podía andar mientras tenía la contracción y entre una y otra además me daba la risa floja.
Supongo que sería en parte por los nervios y la emoción de saber que el ansiado momento estaba cerca pero nos partíamos de risa los dos. Lo recuerdo con mucho cariño.
Cuando ya llevábamos andado casi 2 kilómetros la cosa empezó a dejar de tener tanta gracia, las contracciones eran ya cada 3 minutos y empezaban a doler mucho. Cuando me llegaba una tenía que parar y agarrarme a mi marido y a lo primero que tuviera a mano, un coche, una farola o un árbol, por lo que decidimos volver a casa.
No sé que pensaría la gente que nos viera por la calle, una mujer embarazadísima doblada del dolor y respirando como nos habían enseñado en las clases de preparación al parto y que en cuanto terminaba la contracción seguía andando tan tranquila.

¡Esto ya duele mucho!

Llegamos a casa y a pesar de que el dolor ya era muy intenso yo aún no quería ir al hospital. Mi razonamiento era que aunque yo no había sentido un dolor tan fuerte nunca aún no era lo suficiente como para pedir que me pusieran anestesia así que pensé que aquello debía ir a peor y que aún me quedarían horas por delante. Me habían contado tantos partos que habían durado muchas horas o días que no se me ocurrió pensar que el mío podría ser más corto.
Le dije a mi marido que terminara de recoger las cosas que nos faltaban y que comiera. Yo no tenía hambre así que me tomé un vaso de zumo y me metí en la ducha, no sin antes avisar a mi hermana de que su sobrino no había nacido en mitad de la calle.
Al salir de la ducha el dolor ya era insoportable y entonces me entraron las prisas por irnos. Cuando vi a mi marido tan tranquilamente sentado comiendo y aunque yo le había dicho que lo hiciera así, casi me da algo. Le dije que había que irse ya, afortunadamente vivimos al lado del hospital, a menos de 5 minutos andando.
Las contracciones ya casi no me daban tregua. Pero justo antes de salir de casa le pedí a mi marido que me hiciera una foto de la tripa como habíamos hecho durante cada semana del embarazo. Sería la última foto con mi barriga.
A pesar de los pocos metros que nos separaban del hospital, el camino se me hizo eterno y tuvimos que detenernos en varias ocasiones. Estaba muy emocionada y feliz, no podía dejar de pensar que el camino de vuelta a casa lo haríamos ya siendo tres.
Una familia. Nuestra familia.
Continuará…
POST ACTUALIZADO
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23 comentarios en “Mi parto: ¡Vas a parir en la calle!

  1. Madre mía, con qué tranquilidad te lo tomaste! A mí no se me hubiese ocurrido en la vida salir de paseo jajajaja apoyo a tu hermana totalmente, a ver si vas a parir en la calle!Un beso.

  2. La verdad es que visto ahora desde lejos sí que me lo tomé con una calma tremenda. En aquellos momentos pensaba que era lo que debía hacer jeje, y ahora el paseo que dimos es uno de los recuerdos que atesoro con más cariño, nuestro último paseo como dos y Gordito avisando que ya venía jeje. Un beso!!

  3. Pero bueno! Que atrevida eres! jajaja me ha hecho gracia porque defines lo de romper aguas como yo «como en las películas», yo también creía que seria así pero cuando rompí aguas en casa apenas se me escapaba líquido, aunque lo notaba. AL contrario que tu, yo en romper aguas me fui pitando hacia el hospital. Pero que valiente eres Marmes!!

  4. Qué poca prisa tenías!! Yo no hubiera conseguido esperar tanto… cuando llegaste las matronas se debieron de quedar de piedra, debiste de ser la única que espera tanto para ir al hospital jejejeA ver, que nos dejas en suspense ¿para cuándo la tercera parte?Un beso!

  5. Jaja, valiente no, yo es que pensaba que no estaba de parto, que ilusa verdad? Yo es que ni me enteré que había roto aguas, cuando me exploraron y me dijeron que tenía la bolsa rota no podía creerlo!! Las peliculas nos han engañado tanto jajajaUn beso!

  6. Ya queda poco, la mejor parte para el final ;)Si hay que ir se va, pero lo que yo no quería era ir para nada, así luego me entraron las prisas, claro jajajaUn beso!

  7. ninguna prisa jejeje, no sé como mantuve la tranquilidad la verdad. Cuando llegé al hospital ya las contracciones eran brutales y había dilatado 4 centimetros. La tercera parte para principios de la semana que viene!Un beso!

  8. Muchas gracias!! Muchas emociones, desde luego, y calma y tranquilidad para dar y regalar jajaja.Cuando contamos a la familia y amigos que nos habíamos ido a pasear todos nos dijeron que estábamos locos, jeje.Un beso!

  9. ¡Qué bonito y que emoción!! Que valiente irte a caminar y todo! Yo me tiré con contracciones cada 5 minutos toda la noche, no se me acortaban, pero a las 2 horas fuimos al hospital pq si que había roto aguas a lo bestia y no paraba de salir líquido, además el dolor fue en progresión y también sabía que estaba dilatada (pq en la última revisión ya tenía 1, 5 cm)! Conté mi parto en los primeros posts que escribí! Me parecía que debía empezar el blog por ahí! Te lo dejo por si te apetece!: http://supermamasdehoyendia.blogspot.com.es/2014/02/el-parto-como-se-si-estoy-de-parto-como.htmlyhttp://supermamasdehoyendia.blogspot.com.es/2014/03/continuacion-parto-desarrollo-parto.html

  10. Otra vez me dejas en ascuas!!! A mi me pasaba igual, quería retrasar lo máximo el ir al hospital!! Incluso cuando la matrona del centro de salud me dijo que estaba de parto, me fui a casa y me duche y estuve un rato largo hasta que fuimos al hospital…¡Sigue contando por Dios! ¡Qué emoción!!Un beso guapa!

  11. Madredelamor!!! Pero cuánto aguantaste!! De paseo y después ducha y todo, jaja, tú sí que tienes tolerancia al dolor, jaja, estoy deseando leer la tercera entrega!!

  12. Me encanta que os fueseis de paseo!, es súper bueno,mi matrón recomendaba andar 2 horas con las contracciones y yo tenía pensado hacerlo, mientras pudiese claro, pero al final no pude porque me tuvieron que hacer una cesarea de urgencias por un sangrado brutal, así que me quedé con las ganas. Eres una valiente, bss!

  13. He leído tus entradas. muy emocionantes y con mucha información que seguro que resultan muy útiles para futuras mamás. Me encanta leer los relatos de vuestros partos.Un beso!!

  14. Yo no sé donde leí que era bueno andar para facilitar la dilatación, a mi lo cierto es que creo que me ayudó, aunque yo 2 horas andando no hubiera aguantado, el canino de vuelta a casa ya se me hizo muy largo con tantas contracciones. Un beso!!

  15. Valiente no, un poco inconsciente pienso, por que yo creía que el parto aún estaba lejos, si hubiera sabido que en unas horas iba a terminar todo no creo que me hubiera uso de paseo tan tranquilamente jejeUn beso!

  16. Me recuerda mucho a mi parto!! Yo tambien me puse cabezota y no quería ir al hospital antes de tiempo. Hiciste lo mejor, el rato del hospital para mi fue el peor!!!

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