Hipotiroidismo y embarazo (I)

Hipotiroidismo y embarazo (I)

¿Qué es el hipotiroidismo?

El hipotiroidismo es una alteración que afecta a la glándula tiroides (que es un órgano con forma de mariposa que se encuentra en la parte delantera del cuello). Esta alteración ocasiona que el tiroides no sea capaz de producir la suficiente hormona tiroidea, necesaria para el funcionamiento normal del organismo y de su metabolismo.

Una persona con hipotiroidismo tendrá una cantidad menor de hormona tiroidea en la sangre. Este déficit de hormona puede ocasionar desde pequeñas molestias inespecíficas hasta grandes alteraciones. Esto es debido a que el tiroides y las hormonas tiroideas están implicadas en gran cantidad de procesos del cuerpo.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas del hipotiroidismo, como ya os he adelantado, son muy inespecíficos. Esto quiere decir que no hay ningún síntoma característico de esta alteración y  pueden ser muy diferentes entre unas personas y otras. Asimismo, los síntomas que presenta esta alteración tiroidea pueden presentarse en muchas otras enfermedades o incluso pueden pasar desapercibidos, por lo que es una enfermedad en ocasiones difícil de diagnosticar.

Para que lo entendais, cuando el cuerpo no recibe la suficiente hormona tiroidea los procesos  corporales pueden empezar a funcionar con lentitud. Así podemos encontrarnos síntomas como:

  • cansancio
  • intolerancia al frío
  • depresión, apatía
  • dificultades en la concentración y en la memoria
  • estreñimiento
  • aumento de peso
  • piel seca
  • cabello quebradizo o que cae en exceso
  • somnolencia

Como veis síntomas nada extraños, que muchas personas pueden notar a lo largo de su vida sin necesidad de que se deba a alguna alteración en el tiroides. De ahí la dificultad para identificarlo con una alteración tiroidea.

Pero no te asustes si tienes algún síntoma de los que aparecen en la lista, tu tiroides no tiene porque funcionar mal. Si tienes dudas respecto a esto, pide cita con tu médico de cabecera y coméntaselo.

¿Cómo se diagnostica?

  • Historia clínica detallada
  • Exploración física
  • Análisis de sangre: normalmente la primera alteración que se encuentra en la sangre es la elevación de la TSH (que es la hormona estimulante del tiroides), ya que el cuerpo le está pidiendo un sobreesfuerzo al tiroides para que produzca más hormona tiroidea al detectar que no existe suficiente.

Hipotiroidismo y embarazo

El hipotiroidismo es una enfermedad frecuente. El riesgo de desarrollarla aumenta con la edad y aunque la pueden sufrir tanto hombres como mujeres, es más común entre nosotras. Aproximadamente 1 de cada 100 mujeres en edad fértil sufren hipotiroidismo.

Por lo tanto se trata de una entidad a tener en cuenta y es necesario su conocimiento y prevención para evitar problemas antes y después del embarazo.

El hipotiroidismo puede afectar al embarazo de varias maneras:

ANTES DEL EMBARAZO:

  • Puede producir irregularidades en el ciclo menstrual.
  • Podría ser causa de infertilidad al producir ciclos menstruales sin ovulación.
  • Produce un aumento de la prolactina (que es la hormona que estimula la producción de leche después del parto). El aumento de prolactina en ausencia de embarazo puede producir también anovulación y por lo tanto infertilidad.

DURANTE EL EMBARAZO:

  • Existe mayor riesgo de aborto espontáneo y de abortos de repetición durante el primer trimestre de la gestación.
  • Aumenta el riesgo de parto prematuro.
  • Aumenta el riesgo de otras complicaciones durante el embarazo como preeclampsia y desprendimiento de placenta.

EFECTOS EN EL FETO Y EN EL RECIEN NACIDO:

Durante las primeras semanas del embarazo el tiroides del feto aún no está desarrollado y depende totalmente de la hormona tiroidea de su madre para su correcto desarrollo físico y cerebral.

El embarazo por lo tanto supone un sobreesfuerzo para la glándula tiroides. Si ésta funcionaba con normalidad es capaz de asumir ese gasto extra sin mayores problemas. Pero si ya se encontraba alterada de forma previa al embarazo ahora es cuando pueden surgir síntomas o problemas.

Las alteraciones tiroideas son la segunda causa más frecuente de complicaciones endocrinológicas durante el embarazo, después de la diabetes.

Ese sobreesfuerzo al que se ve sometida la glándula tiroidea (la necesidad de hormona aumenta entre un 40 y un 100 %) se puede prevenir aumentando el aporte de yodo en forma de suplemento (por eso durante el embarazo además de acido fólico se prescribe yodo. También sería conveniente tomarlo unos meses antes de la concepción). El yodo es necesario para el correcto funcionamiento del tiroides.

Mi experiencia: cómo me diagnosticaron el hipotiroidismo durante mi embarazo

Antes de quedarme embarazada en pocas ocasiones me había realizado un análisis sanguíneo. Gozaba de buena salud y no tenía ninguna enfermedad, factor de riesgo ni síntoma que tuviera que controlar.

Por ello cometí el error de no realizarme una analítica preconcepcional cuando decidimos tener nuestro primer hijo.

Ya os adelanté aquí y aquí que en la primera analítica que me realizaron en la semana 10 de embarazo me salió alterado los niveles tiroideos, concretamente la hormona estimulante del tiroides o TSH.

Los niveles normales de esta hormona están entre 0.27-4.2.

Cuando la TSH se encuentra elevada pero el resto de las hormonas tiroideas está dentro de la normalidad se considera que existe hipotiroidismo subclínico.

Una analítica alterada y una médico pasota

Éste era mi caso y en la primera analítica mis niveles de TSH estaban en 6.7. Una cifra muy elevada, sobre todo si pensamos que en otros países los valores normales bajan a 2 – 2.5 como límite superior y durante el embarazo lo ideal sería mantenerlo por debajo de esa cifra.

Yo nunca antes me había realizado ningún control del tiroides, así que no sé si aquella situación era anterior al embarazo o bien había aparecido o se había agravado durante él.

Pues bien mi médico de cabecera no le dio la mayor importancia. Lo único que me dijo fue que me repitiera la analítica en 2 meses.  Yo decidí confiar en ella, me explicó que aquello no influía en mi embarazo para nada. Aunque evidentemente me quedé con la mosca detrás de la oreja y algo preocupada, pero me repitió tantas veces que no me preocupara que tomé la decisión de no pensar en ello.

Mi médico no estaba nada actualizada en temas endocrinos. Y no es una situación extraña, el hipotiroidismo en muchas ocasiones es infravalorado por los mismos profesionales médicos.

¿Qué le puede pasar al bebé?

Un hipotiroidismo correctamente tratado no supone mayor riesgo para el embarazo aunque también está probado que el que no tratarlo o hacerlo de forma incorrecta puede acarrear varios efectos, como ya hemos visto. El hipotiroidismo aumenta el riesgo gestacional e incrementa la morbilidad perinatal:

  • pérdida fetal (20%)
  • alteraciones estructurales (20%)
  • desprendimiento de placenta (20%)
  • hemorragia post parto (20 %)
  • bajo peso al nacer (30%)
  • anemia (33%)
  • preeclampsia (44%)

Siendo una alteración que se puede diagnosticar fácilmente con un análisis de sangre y que además tiene un tratamiento fácil no entiendo la necesidad de correr riesgos.

Y la TSH sigue aumentando

Pasado ese tiempo me volví a realizar el análisis y cuando fui a por los resultados la TSH había aumentado hasta 9.

Mi médico me dijo que me fuera al día siguiente con los resultados al hospital por Urgencias. Os podéis imaginar lo asustada que salí de allí.

Aún no entiendo como en el primer control no le dio importancia y en el segundo me mandó para el hospital. Había pasado de un extremo a otro.

Por supuesto, después de aquella situación perdí toda la confianza en ella y cambié no sólo de médico de cabecera sino también de centro de salud.

También os adelanto que en ninguna otra ocasión me he vuelto a encontrar con otro sanitario así. Todos los profesionales que por cualquier motivo me han visto después han dado al hipotiroidismo la importancia que merece. Ni más ni menos.

No es una enfermedad de riesgo vital, pero su control puede evitar muchos problemas de salud posteriores.

El peor susto de mi embarazo

Tenía mucho miedo, estaba ya en la semana 19, había pasado casi la mitad del embarazo con el tiroides descontrolado y temía que eso hubiera afectado a mi hijo de algún modo. Fue un momento horrible. El peor de todo mi embarazo. Tenía mucho miedo.

Una vez en Urgencias me vieron y me dieron un poco de tranquilidad.

Me hicieron una ecografía donde vimos que todo marchaba correctamente. El embarazo transcurría con normalidad y pudimos ver que el bebé se encontraba bien y crecía de forma adecuada.

Aún no sabíamos en aquel momento el sexo del bebé que estábamos esperando, y aunque con el susto que llevaba en el cuerpo casi ni me acuerdo, cuando por fin la ginecóloga me dijo que todo estaba bien le pregunté si se podía ver si era un niño o una niña.

Fue muy amable y aunque era una consulta de Urgencia se puso a mirar. Y sí, de la manera que menos hubiera esperado descubrimos que era un niño lo que venía en camino. Aquella fue la nota amable del asunto.

Me citaron en la consulta de Embarazo de Riesgo para ponerme tratamiento, que consistía en tomar una pastilla diaria. De ahí me derivaron al endocrino que acabó de regular la dosis que tenía que estar tomando durante el embarazo. Habían pasado otras dos semanas más hasta que por fin tuve el tratamiento necesario en mi caso.

Aquel sin duda fue el mayor susto que sufrí durante el embarazo. Y a pesar de que tanto el ginecólogo como el endocrino me habían dicho que aquellas semanas de tiroides descontrolado no habían causado ningún daño a mi hijo, tuve siempre esa espinita clavada hasta que nació.  Por fortuna ni yo ni mi hijo sufrimos ningún problema por ello.

Aunque el miedo volvió cuando le realizamos la prueba del talón a Gordito. Pero esto ya os lo cuento otro día.


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23 comentarios en “Hipotiroidismo y embarazo (I)

  1. Uff, me imagino el susto que te debiste de llevar… pobre. Yo la verdad es que nunca había oído lo del hipotiroidismo subclínico… estoy aprendiendo una de cosas ultimamente 😉

  2. Pues me parece fatal que haya quien no quiera medicar en lactancia, cuando además el medicamento en mi caso, Eutirox, es de riesgo 0 para la lactancia. Queda aún tanto camino por recorrer y tantos mitos en torno a este tema!

  3. Pues sí, en cuanto terminé el embarazo me cambié de médico. No podía seguir confiando en ella, además era una mujer muy despistada… en una de nuestras últmas citas con ella con ya más de 30 semanas de embarazo y una barriga bien evidente me preguntó si ya había ido a la ecografía del primer trimestre…. Me quedé … jejejeUn beso

  4. Pues sí, no entiendo por que lo dejó tanto si estar embarazada y tener problemas de tiroides es un criterio para tomar la medicación. Me habría ahorrado más de un susto si no hubiera confiado en ella… En fin, no me volverá a pasar y como dices, al final lo importante es que se solucionó todo bien.Besos!

  5. Gracias! Después del parto los niveles volvieron a alterarse un poco, pero es algo que ocurre habitualmente, me subieron la dosis y ya está. A día de hoy tengo todo bien, pero aún necesito la medicación y sigo con mis revisiones. Quizá ya sea algo crónico.Besos

  6. El susto fue horrible, lo recuerdo como lo peor del embarazo. Afortunadamente fue solo un susto y en cuanto ya empecé a medicarme y estuve controlada pude respirar más tranquila.Besos!

  7. Afortunadamente por lo que leo todo salió bien. Menudo susto te llevarías cuando te dijo que te fueras corriendo a Urgencias, si es que no se nos puede despistar nada. Encantada de seguir tu blog!!!!

  8. Por favor!! Eso es una barbaridad!!! Es para denunciarla, de verdad. Yo llevo en tratamiento unos 5 años y ha sido también una lucha continua con los médicos. No le dan importancia y a mi me cambió la vida… Ahora lo tengo reguladísimo, pero ya voy dispuesta a pelearme con cualquier endocrino con las cifras que has dado tú: 2,5 como máximo. Y más estando embarazada! Yo ahora lo tengo a 1,98 y tengo controles cada 2 meses en el endocrino. Pff me que quedado indignadísima con tu post. Hasta se lo he enseñado a mi marido, que sabe por lo que he pasado… Te mando un abrazo!

  9. Sí, es una barbaridad. Entonces no le daba muchas vueltas, sólo quería que me trataran y que mi hijo estuviera bien. Pero ahora con la cabeza más fría y con más conocimientos del tema es para indignarse y denunciarla, desde luego. Sobre todo porque estaba en juego no solo mi salud. Afortunadamente yo ahora ya también lo tengo regulado y tengo otro médico que me controla y me lleva el tema bien. Tú me comprendes!!! 😉 Me alegro que tu también estés bien. Cuidate!! Un abrazo para ti también!

  10. Sí, es una barbaridad. Entonces no le daba muchas vueltas, sólo quería que me trataran y que mi hijo estuviera bien. Pero ahora con la cabeza más fría y con más conocimientos del tema es para indignarse y denunciarla, desde luego. Sobre todo porque estaba en juego no solo mi salud. Afortunadamente yo ahora ya también lo tengo regulado y tengo otro médico que me controla y me lleva el tema bien. Tú me comprendes!!! 😉 Me alegro que tu también estés bien. Cuidate!! Un abrazo para ti también!

    • Lo cierto es que lo recuerdo con mucha angustia, fueron días difíciles y hasta que no tuve a mi hijo en brazos no respiré tranquila. Aunque luego me volví a llevar otro susto con su prueba del talón, ya os contaré en otro post, porque la historia también se las trae. Afortunadamente, todo está bien y yo lo tengo controlado con mi medicación. Un abrazo!

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