8 consejos para dejar de fumar en el embarazo. Mi experiencia.

8 consejos para dejar de fumar en el embarazo. Mi experiencia.

Mi experiencia como fumadora.

Yo dejé de fumar en el embarazo pero antes fumaba bastante. Empecé a fumar cuando tenía 18 años, antes de esa edad ya había probado el tabaco algún día cuando salía con mis amigas, pero no fumaba de forma habitual, eran cigarrillos aislados.

Fue cuando empecé la universidad. Recuerdo el día que mis padres me llevaron a la ciudad donde iba a comenzar mis estudios. Me dejaron en la residencia de estudiantes donde viviría. Y allí, aquella tarde, una vez que me quedé sola en mi habitación, en una ciudad desconocida y a punto de comenzar una etapa nueva en mi vida, salí, sin saber muy bien a donde ir, y me compré mi primer paquete de tabaco.

Y no fue el último, al principio un paquete me duraba varios días. A veces incluso compraba un paquete a medias con una compañera. Pero cada vez fumaba más, diariamente.

Y así pasé muchos años, fumando unos 10-15 cigarrillos diarios. Si salía con los amigos, tenía un examen, si estaba muy nerviosa por algún motivo, entonces podía llegar a fumar mucho más.

Intenté dejarlo muchas veces, pero ninguna lo hice con la suficiente convicción y no fui capaz de pasar más de 2 o 3 días sin fumar. En ocasiones, y viendo que no era capaz de dejarlo, me proponía fumar menos. Eso era más fácil y podía estar muchos días fumando unos 5 cigarrillos diarios, pero entonces llegaba un día en el que quedaba con los amigos o que me pasaba cualquier contratiempo o que simplemente estaba más aburrida, cualquier excusa era buena, y volvía a fumar tanto o más que antes.

Adicta al tabaco

No me avergüenza reconocer que lo primero que hacía al despertar era fumar un cigarrillo. Antes de desayunar, antes de cualquier cosa.

Si alguien me llamaba por teléfono, antes de contestar, yo me encendía un cigarro, aunque 5 minutos antes hubiera terminado uno (recordáis ese capítulo de Friends en el que Phoebe hacía lo mismo, pues igual).

Si pasaba mucho tiempo sin fumar por algún motivo me ponía nerviosa, de mal humor, irascible. Y sólo podía pensar cuando llegaría el momento de poder fumar de nuevo. Si veía que me quedaban pocos cigarrillos también me ponía muy nerviosa. La idea de quedarme sin tabaco me daba ansiedad. Antes de que se me terminara un paquete, ya me preocupaba yo de tener otro entero esperándome.

Viajar en transporte público, estar en clase, estar en casa de alguien que no fumara, simplemente ir al cine… eran circunstancias en las que yo llegaba un momento en que sólo podía pensar en cuando podría fumar de nuevo.

Tomar un café, tomar una copa, terminar una comida, antes de dormir, eran cosas que yo irremediablemente asociaba al tabaco y que hacía casi sin darme cuenta.

Os cuento esto para que veáis que yo estaba realmente enganchada al tabaco, fumar era parte de mi. Era un hábito que había mantenido durante muchos años. No imaginaba mi vida sin tabaco, sabía que no era sano y que algún día lo dejaría, pero no me preocupaba en ese momento. Era joven, ya tendré tiempo, pensaba.

Pero también tenía claro que si algún día me quedaba embarazada dejaría de fumar. No sabía cómo ni si sería capaz, pero nunca me gustó la imagen de una mujer embarazada fumand0. Ese era mi límite.

Y ya te adelanto que lo conseguí. Y que después de haber pasado 11 años de mi vida como gran fumadora, ya llevo más de 6 años y medio sin fumar. Si yo pude hacerlo, tú también.

Cómo dejé de fumar en el embarazo

Y llegó el momento. Un retraso en la regla y un test positivo en mis manos. Después de la inmensa alegría que nos invadió y de celebrar la noticia, le dije a mi marido que me iba a fumar el último cigarro. Me lo encendí y me lo fumé mientras buscaba en el ordenador alguna calculadora para averiguar la fecha en la que aquel bebé iba a llegar. Cuando lo terminé y lo apagué de algún modo empecé a ser más consciente de lo que estaba pasando. Ahora ya no podía fumar, algo muy deseado crecía dentro de mí y no quería que nada pudiera dañarlo.

Los efectos perjudiciales del tabaco en el embarazo son de sobra conocidos: aumenta el riesgo de sufrir un aborto, aumenta las probabilidades de tener un parto prematuro así como un recién nacido de bajo peso, el bebé tendrá más probabilidades de sufrir infecciones respiratorias y asma en sus primeros años. Y eso son sólo algunos. Os enlazo un estudio reciente donde podéis leer más.

Ya os conté hace tiempo que dejar de fumar en mi embarazo no me costó tanto como yo pensaba. Es cierto que la progesterona y otras hormonas que el cuerpo segrega durante el embarazo te hacen estar más relajada, y eso ayuda a pasar el «mono» del tabaco los primeros días. Una vez superada la dependencia física (que es la más fácil de pasar y que dura menos) viene quizá la parte peor, la dependencia psíquica del tabaco.

No te debes engañar con la leyenda urbana tan extendida de que es peor para el feto el estrés que te causa dejar el tabaco que fumarte unos pocos cigarrillos. Cualquier cantidad de tabaco es perjudicial para el embarazo y para el bebé. Además la ansiedad y el nerviosismo por dejar de fumar te durará poco tiempo, créeme, acaba pasando. Y hay muchas cosas que puedes hacer y que te ayudaran a pasar esos primeros días complicados.

Estos consejos te pueden ayudar

Voy a darte una serie de consejos que yo seguí y me fueron de gran ayuda:

1. Piensa en tu bebé

Los primeros días, sobre todo si es tu primer embarazo y aunque haya sido buscado y deseado, cuesta hacerse a la idea de que una vida crece dentro de ti. Si además te encuentras bien, no tienes síntomas ni náuseas es más complicado. En mi primer embarazo yo me encontraba muy bien las primeras semanas, había veces que hasta se me «olvidaba» que estaba embarazada.

En esos momentos, cuando te dan ganas de fumar un cigarro, yo pensaba en mi hijo. Lo imaginaba en mi vientre, creciendo, formándose, en una etapa tan crucial e importante… que esa sola imagen era suficiente para que se me quitaran las ganas de hacerlo. Piensa, ¿a qué no fumarías delante de la cuna de un recién nacido? ¿Por qué hacerlo entonces cuando está dentro de tu cuerpo?

En mi segundo embarazo, aunque yo ya no fumaba, si lo hubiera hecho, las náuseas, los vómitos y el malestar que me acompañó el primer trimestre me hubieran hecho imposible fumar. Mira, si ese es tu caso, aprovecha el momento. ¿Quién dijo que las náuseas no tenían nada bueno😂?

2. Realiza una actividad física ligera

Estás embarazada, quizá no sea el momento de empezar a ir al gimnasio o apuntarte a una maratón, pero realizar una actividad física ligera es saludable.

Si no existe ninguna contraindicación médica el simple hecho de andar te proporcionara múltiples beneficios durante la gestación. Sal a caminar cada día, da largos paseos cuando sientas ganas de fumar.

El cambiar de aires te mantendrá distraída y te ayudará a superar esos malos pensamientos. Además durante el ejercicio también se liberan hormonas: dopamina, serotonina y endorfinas. Se les conoce como las «hormonas de la felicidad». Te harán sentir alegría, bienestar, relajación y te ayudarán a disminuir la ansiedad, el estrés e incluso el mal humor. Justo lo que necesitas.

3. Busca apoyo

Implica a tu pareja, a tus familiares. Te serán de ayuda cuando tengas tentaciones de fumar. Si tu pareja fuma es un buen momento para que también lo deje, o al menos pídele que no lo haga delante de ti y dentro de casa. Si no hay tabaco cerca de ti será más fácil.

En caso de que sea necesario acude a tu médico de cabecera o a tu matrona. Ellos están cualificados para guiarte o proporcionarte un extra de ayuda.

Lee libros sobre dejar de fumar. Yo releí el famoso «Dejar de fumar es fácil si sabes cómo«. Pero hay muchos otros que pueden servirte de ayuda y además resultan amenos de leer. Aquí puedes ver algunos ejemplos de libros que han ayudado a mucha gente a dejar el hábito de fumar.

4. Explora nuevas aficiones

Salir de la rutina te ayudará a dejar de pensar en el tabaco. Es el momento de retomar o buscar nuevos «hobbies». Yo, que nunca antes había cosido me puse a aprender, con tutoriales que encontré en internet, punto de cruz. Y a lo largo del embarazo le hice algunas cosas a mi bebé 😁. Mantendrá tu cabeza y tus manos ocupadas y alejadas del paquete de cigarrillos.

5. No te pongas metas

El objetivo es claro, dejar de fumar. Cuanto antes lo hagas será mejor para ti y para tu hijo, pero no es necesario que te marques metas concretas.

Ve día a día. Cada día sin fumar es un éxito.

A mi me ayudó el no pensar que aquel había sido el último cigarro que fumaría en mi vida. No me lo plantee. De hecho, al principio pensaba que seguramente cuando mi hijo fuera más grande yo volvería a fumar.

Pero una vez que mi hijo nació yo ya no tenía motivos ni ganas para seguir haciéndolo. ¡Si la vida es mucho mejor sin tabaco! Si ahora respiraba mucho mejor, me sentía más sana, más ágil. No me gusta afirmar nunca nada categóricamente, que la vida da muchas vueltas, pero yo creo que no volveré a fumar nunca. ¡No lo necesito!

6. Encuentra «sustitutos»

Para esos momentos de más ansiedad. Los míos fueron los caramelos y chicles sin azúcar y el regaliz. Cuando sentía esas irrefrenables ganas de fumar tenía siempre a mano alguno de ellos y tomarlos me relajaba y me ayudaba a superar esa situación. Conforme fue pasando el tiempo ya no los necesitaba.

Beber un vaso de agua, tomar una infusión, alguna pieza de fruta son otros sustitutos saludables que puedes tener en cuenta.

7. Date un capricho

Coge el dinero que te estarías gastando en tabaco. Mételo en una hucha. Además será un incentivo más para abandonar el hábito (no serás consciente de todo lo que te gastabas en él hasta que no le veas).

Con el dinero que te habrás ahorrado puedes hacer varias cosas que te motivarán a seguir ahorrando y no volver a fumar:

  • Date un capricho, una prenda de ropa, un libro, un bolso, unas entradas para el teatro… cualquier cosa que te guste o tuvieras ganas de hacer.
  • Organiza un viajecito o escapada con tu pareja. Pronto llegará el bebé y entonces será más complicado buscar el tiempo y la organización para hacerlo.
  • Úsalo para comprar las cosas que necesita tu bebé. Si te lo han regalado o ya lo tienes todo, guárdalo para pañales. ¡Eso siempre se necesita!

8. Piensa en los beneficios

¡Son tantos!

Pero sobre todo, ganarás en salud y en calidad de vida. Os vais a convertir en padres, además de dar ejemplo, necesitaréis salud para cuidar y disfrutar de vuestros hijos lo máximo posible.

¿Puede existir un mejor motivo que ese?

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