Mi embarazo: primer trimestre

Mi embarazo: primer trimestre

Tengo dos hijos, Gordito y Trasto, de casi 6 años y casi 10 meses ahora. Por tanto mis embarazos no han sido muy seguidos, han estado bastante separados en el tiempo. No sé si ese sería el motivo de que ambos embarazos hayan sido tan diferentes en su primer trimestre.

Diferencias entre embarazos

Con mi primer hijo tuve la suerte de vivir un embarazo tranquilo y sin grandes molestias.
El embarazo de mi segundo hijo empezó peor, el primer trimestre fue bastante malo y las náuseas y vómitos me acompañaron más allá de las doce semanas.
Yo que pensaba que tendría unos embarazos parecidos, después de haber pasado uno bueno, aquel malestar de la segunda ocasión me pilló desprevenida. Esperaba repetir la buena experiencia y encontrarme tan mal se me hizo bastante cuesta arriba.
Qué curioso resulta el cuerpo humano, que ante la misma circunstancia puede reaccionar de maneras tan diferentes. Y es que ya lo dicen las abuelas, no hay dos embarazos iguales, ni siquiera en una misma mujer.
Os voy a contar los síntomas que tuve y cómo de diferentes fueron mis dos embarazos:

Sueño

Primer embarazo

Durante el primer trimestre uno de los síntomas que tuve fue el sueño. Tenía sueño a todas horas, siempre he sido dormilona pero aquel cansancio y aquellas ganas de dormir continuas no dejaba de ser llamativo.
Por mucho que durmiera era como si mi cuerpo no lo notara, me podía dormir a cualquier hora y en cualquier sitio sólo con estar sentada y cerrar los ojos un momento.
Como la cafeína no es demasiado recomendable en el embarazo yo tomé la decisión de dejar de tomar café. Antes del embarazo habitualmente me tomaba de dos a tres tazas diarias. Quizá eso también influyera en que me fuera durmiendo por las esquinas.
Una vez pasadas las primeras semanas, alrededor de la semana 10 esa somnolencia  fue desapareciendo y poco a poco fui recuperando la energía.

Segundo embarazo

En esta ocasión y aunque notaba más sueño del habitual no era tan llamativo. Más que sueño en sí lo que sentía durante casi todo el día era una falta de energía brutal. Me sentía muy, muy cansada aunque me acabara de levantar. Pensar en los quehaceres cotidianos se me hacía muy cuesta arriba.

Esta vez  además se unía el hecho de que ya no estaba yo sola como en el primer embarazo, en el que si sentía necesidad de echarme una siesta o parar un momento a descansar podía hacerlo la mayoría de las ocasiones.

Ahora tenía que ocuparme de mi hijo  y por las tardes no podíamos quedarnos siempre en casa sin hacer nada. No me parecía justo para él y cada día, sacaba fuerzas de flaqueza y nos íbamos a dar un paseo al parque. Pero fueron semanas muy complicadas.

 

Náuseas

Primer embarazo

Sufrí algunas náuseas, sobre todo al despertar por las mañanas pero en cuanto comía algo el estómago volvía  rápidamente a su sitio. Vomité algunas veces pero no fueron muchas.
Eso sí, si pasaba más de un par de horas sin comer durante el día empezaba a notar un vacío en el estómago y a estar revuelta. Se solucionaba picando algo, sobre todo salado, me enganché a las galletitas saladas y a los gusanitos.
A partir de la semana 10-11 deje de padecer estas molestias.

Segundo embarazo

Las náuseas fueron, sin lugar a dudas, lo peor de mi segundo embarazo. Empecé a padecerlas casi desde que el test dio positivo. Esta vez no fueron como en mi primer embarazo, al despertar, las sentía durante todo el día.

A todas horas, esa sensación de estómago revuelto, de ganas de vomitar, de malestar, no me abandonaban en todo el día. Y no eran sólo náuseas, también vomitaba mucho. Varias veces. Y no importaba lo que hiciera para evitarlo, probé casi todos los trucos contra las náuseas que encontré por internet pero nada me funcionaba.

Intentaba no pasar muchas horas sin comer porque si lo hacía la sensación era mucho peor, pero me resultaba muy difícil hacerlo porque nada me apetecía. Perdí el apetito y comía únicamente porque sabía que tenía que comer y también porque si no lo hacía y tenía el estómago vacío la me daban unas arcadas tremendas que que me dejaban hecha polvo.

Así que la mayoría de las veces comía algo aun sabiendo que después iba a vomitarlo sólo para no sufrir esas arcadas que eran tan fuertes que me dejaban como agujetas en la barriga después

Entonces aún vivíamos  en nuestra anterior ciudad y allí no contábamos con nadie que nos pudiera ayudar. Mi marido trabajaba todo el día. Así que aquellas semanas fueron muy difíciles y se me hicieron muy, muy largas.

No fueron pocas las ocasiones que estuve a punto de vomitar en la puerta del colegio mientras recogía a mi hijo o que tenía que salir corriendo a buscar una papelera en el parque para vomitar dentro. Gordito se preocupaba mucho por mí, y siempre que me veía vomitar venía a abrazarme y a cuidarme.

Esta vez este malestar tampoco desapareció en la semana 10-11 como en el anterior embarazo. Seguí con náuseas y vómitos hasta casi la semana 17. Fueron meses muy largos y ya pensaba que iba a estar así todo el embarazo.

Por fortuna, cuando ya casi me había acostumbrado a sentirme de ese modo, empezaron a disminuir y un día, sin más, desaparecieron. ¡No me lo podía creer!

Sensibilidad y dolor de pecho

Primer embarazo

Estos dos síntomas sí que me acompañó las primeras semanas. De hecho fue uno de los primeros en aparecer. Sentía un dolor muy grande en el pecho, cualquier roce me molestaba muchísimo. También el pecho aumento mucho de volumen en esas semanas. ¡Yo estaba encantada con mi nuevo escote!

Segundo embarazo

En la segunda gestación sin embargo no noté ningún síntoma relacionado con el pecho. Ni estaban más sensibles, ni me dolían, ni siquiera aumentaron un poco de tamaño. Estaba como siempre. No notaba nada raro en ellos.

Al principio la ausencia de este síntoma me asustaba y pensaba que algo iba mal en el embarazo. Pronto llegaron las náuseas y ya no me volví a acordar del pecho 😂😂

En resumen, esos fueron los síntomas más llamativos del primer trimestre de mis embarazos.  A pesar de todo, incluso en mi segundo embarazo, soy consciente de que no he tenido malos embarazos. Una vez pasados los primeros meses más agitados, en las dos ocasiones el resto de la gestación ha sido tranquila, sin grandes síntomas molestos.
En ambos casos el segundo y el tercer trimestre del embarazo para mí han sido la mejor parte. Las hormonas, los síntomas, los miedos a que el embarazo se trunque ya están entonces más apaciguados y el empezar a notar las patadas y los movimientos del bebé  convierte ese período en una experiencia única, mágica.
¿Cómo fueron vuestras primeras semanas? 
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