Piel atópica en niños: nuestra experiencia y recomendaciones

Piel atópica en niños: nuestra experiencia y recomendaciones

Piel atópica en niños

Mi hijo mayor tiene la piel atópica. Ahora tiene 6 años y ya no sufre tantos brotes, pero es algo que viene padeciendo casi desde que nació.

En la revisión de los dos meses la pediatra con sólo verlo ya nos dio el diagnóstico. Unas semanas antes habíamos empezado a observar cómo tenía la piel con muchas zonas enrojecidas y además parecía que le picaba.

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es un trastorno inflamatorio crónico de la piel.

Se manifiesta en forma de brotes en los que hay zonas de la piel que aparecen enrojecidas. El resto de la piel se muestra seca y con un tacto áspero.

Es una enfermedad muy común en la infancia. Puede llegar a afectar a 1 de cada 5 niños. Es muy frecuente.

Los primeros síntomas pueden aparecer, como fue el caso de Gordito, alrededor de las 6-8 semanas de vida. El 60% de los afectados mostraran síntomas antes de cumplir su primer año de vida.

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La dermatitis atópica es una enfermedad crónica, que cursa a brotes. Pero con los cuidados adecuados los brotes se van espaciando y se puede mantener a raya.

Además en la mayoría de los casos, cuando la dermatitis aparece antes de los dos años de edad, lo síntomas se resuelven por sí mismos al crecer los niños.

¿Cúales son los síntomas?

Picor

Durante los brotes las lesiones pican mucho. El picor puede llegar a ser muy acusado y los niños se rascan mucho. Este continuo rascado puede hacer que se produzcan heridas en las lesiones lo que aumenta el riesgo de sobreinfección de la piel.

Recuerdo a Gordito, desde bien bebé, rascándose la cara. Le debía picar bastante y estaba siempre frotándose la cara con sus manitas. Teníamos que tener mucho cuidado con la longitud de sus uñitas, porque siempre acababa haciéndose heridas.

Era muy complicado, y aunque estábamos siempre recortándoselas y limándoselas, casi siempre tenía la cara marcada. Se frotaba la cara a todas horas, incluso mientras estaba dormido.

Eccemas

Los eccemas pueden aparecer en cualquier parte, aunque cuando son bebés lo más frecuente es que las observemos en las mejillas, aunque luego puede extenderse al tórax, brazos y otras zonas.

Cuando Gordito era un bebé el primer sitio donde le aparecieron fue en el rostro, tenía siempre la piel de la cara enrojecida.

Otro de los primeros sitios en afectarse fue su cuello. Yo al principio pensaba que era debido a sus regurgitaciones (Gordito padecía mucho reflujo y estaba siempre echando leche después de las tomas). Por ello era difícil mantener esa zona seca y lo que al principio era sólo un ligero enrojecimiento acabaron siendo lesiones muy feas.

Al crecer esas lesiones se fueron extendiendo al resto de su cuerpo. Sobre todo en los sitios con pliegues  y en las zonas de flexión (la zona detrás de las rodillas es una de las que Gordito siempre ha tenido más afectada).

Piel seca y áspera

Gordito nunca ha tenido esa piel suave de bebé. Siempre ha tenido la piel seca y al tocarla el tacto era muy áspero, como si tuviera granitos muy, muy pequeñitos.

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¿Tiene mi hijo dermatitis atópica?

Si la piel de tu hijo muestra estos síntomas, es probable que así sea. Pero es el pediatra el que tiene que darte el diagnóstico, las recomendaciones y el tratamiento farmacológico si fuera necesario.

Hay muchos tipos de dermatitis. Además estos síntomas de picor, enrojecimiento y descamación aparecen también en otras enfermedades de la piel. Así que ante cualquier problema cutáneo, acude a tu pediatra o dermatólogo.

 

¿Piel atópica y alergias alimentarias?

¿Está relacionada la dermatitis atópica con las alergias alimentarias o de otro tipo? En ocasiones, así es.

Marcha atópica

Tanto la dermatitis atópica como la alergia alimentaria son condiciones que con frecuencia señalan en inicio de la llamada “marcha atópica” o “marcha alérgica”.

Esta marcha atópica se refiere a la secuencia en la cual pueden ir apareciendo diferentes entidades de las consideradas “atópicas” o “alérgicas” desde la infancia y hasta la edad adulta.

Normalmente esta marcha de la atopia comienza con la dermatitis o piel atópica en los primeros meses de vida. Posteriormente puede aparecer la alergia a los alimentos y más tarde el asma y la rinitis.

Es decir en los niños que poseen una constitución atópica la primera manifestación suele ser una dermatitis atópica y tienen más probabilidades de sufrir de forma concomitante o a lo largo de los años esas otras enfermedades.

No hay que retirar ningún alimento sin prescripción médica

Pero esto no quiere decir que ocurra así en todos los casos. No todos los niños que tienen piel atópica desarrollaran alergias alimentarias. Por lo que no tiene ningún sentido el retirar alimentos de la dieta sin tener antes un diagnóstico de alergia.

Últimamente parece que está de moda el retirar alimentos como la leche así como el retirar  la lactosa o el gluten de la dieta pensando que de esta forma la alimentación es más saludable.

Si tu bebé tiene la piel atópica acude a tu pediatra. Pero no retires ningún alimento de tu dieta (si le das el pecho) o de la suya si no es por recomendación médica. Evitar ciertos alimentos no tiene beneficios, al contrario, puede llegar a ser contraproducente.

Mi hijo, la dermatitis y las alergias alimentarias.

A Gordito es cierto que esto le ocurrió. Su primera manifestación fue la dermatitis atópica y cuando estaba a punto de cumplir una año, descubrimos su primera alergia alimentaria, a la proteína de la leche de vaca.

Por ahora esas han sido sus dos manifestaciones “atópicas”. De momento no ha sufrido de problemas respiratorios, asma ni rinitis. ¡Crucemos los dedos!

También es cierto que tras el diagnóstico de las alergias, cuando comenzamos a evitar esos alimentos en su dieta, su piel mejoró bastante. Pero también era una mejoría que ya venía de antes, cuando empezamos a cuidar su piel tras el diagnóstico de dermatitis.

Así que no puedo afirmar que se debería sólo a evitar los alimentos que le producían la alergia y no a la evolución natural de su piel atópica.

Así que si tu hijo tiene la piel atópica, no te preocupes, no tiene porque desarrollar ninguna alergia.

Cómo cuidamos la piel

Muchísima hidratación

– Hidratar: Mucha hidratación. Esta es la primera medida que nosotros adoptamos cuando la pediatra nos dijo que tenía la piel atópica.

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Nosotros, al nacer, cada vez que lo bañábamos, le poníamos una crema hidratante.

Nos habían regalado algunas cestas con productos para la higiene del bebé, pero eran marcas no especificas para piel atópica, de las que podemos encontrar en cualquier supermercado. No digo que sean malas, si no que no eran las adecuadas para su tipo de piel.

Cremas emolientes

La pediatra nos recomendó utilizar cremas emolientes, específicas para la piel atópica. Así que las compramos y empezamos a utilizarla dos veces al día.

Sólo con ese simple gesto su piel ya mejoró muchísimo.

La hidratación es fundamental, mucha. Cuanto más hidratada esté la piel menos picará y menos brotes sufrirá.

Nosotros fuimos muy constantes en este sentido, al menos 2 veces al día le aplicábamos su crema emoliente con un ligero masaje. El resultado no se hizo esperar.

Las cremas emolientes específicamente diseñadas para la piel atópica o seca son ricas en principios activos que reestructuran la barrera lipídica de la piel, lo que calma el picor y mejora la sequedad.

Hay muchas marcas en el mercado, nosotros hemos probado muchas.

Aunque su piel ya ha mejorado muchísimo y no tiene apenas brotes, seguimos utilizándolas.

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La hora del baño: mejor ducha que baño.

– Baño: Es recomendable evitar el baño diario, sobre todo cuando son bebés. Lo ideal es bañarlos cada 2 o 3 días.

Los baños deben ser cortos, con el agua no demasiado caliente. No es necesario utilizar siempre jabón y en caso de hacerlo es mejor que sea un gel Syndet, que son geles sin “jabón”, mucho más respetuosos con el pH de la piel.

Nosotros hemos utilizado también este tipo de geles desde que descubrimos su piel atópica. Hacen menos espuma que los convencionales pero limpian igual.

El usar geles específicos y el espaciar los baños es algo que a Gordito le sentó muy bien también para su piel.

Geles adecuados y poca agua

De hecho en verano, cuando el baño diario es obligado por el sudor, las piscinas, etc., su piel se resiente mucho y suele tener algún brote, aunque no utilicemos gel a diario. En nuestro caso, en esa época del año, debemos prestar más atención a la hidratación diaria para contrarrestar el efecto de la higiene diaria.

También es importante el secado de la piel tras la ducha. Hay que secarla con una toalla de algodón pero a toquecitos, evitando frotar la piel.

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No bañes en colonia a tu hijo

– Evitar colonias: Yo nunca he sido partidaria de usar colonias en los bebés. ¡Si ese olorcito a bebé no tiene precio!

Es algo que no me gusta nada, ver como algunos bañan en colonia a los recién nacidos.

Nosotros no lo usábamos, pero es otra de las recomendaciones que nos hizo la pediatra. La colonia reseca la piel, así que no es nada aconsejable.

Cuando Gordito creció y ya dejó de ser un bebé, le compramos su primera colonia. Pero aún así, siempre que la usamos lo hacemos sobre su ropa, nunca directamente sobre su piel.

Ropa y tejidos de algodón

– Usar tejidos de algodón: Hay que evitar las fibras y tejidos sintéticos y las lanas. Sobre todo la ropa que está en contacto directo con su piel debe ser de algodón 100%.

No lo abrigues demasiado

– Evitar abrigarlos en exceso: para evitar la sudoración, pues hace que su piel empeore.

Y durante los brotes, si es necesario, tratamiento farmacológico

– Tratamiento médico: en ocasiones, durante los brotes, puede llega a ser necesario el uso de cremas con corticoides o jarabes antihistamínicos.

El uso de los corticoides muchas veces asusta a los padres, pero en ocasiones es necesario para controlar los brotes, evitar que empeoren o que se alarguen mucho en el tiempo. Tened en cuenta que el picor puede llegar a ser muy intenso y es muy molesto para los niños.

Pero siempre, siempre, hacedlo bajo prescripción médica. Nunca automediques a tus hijos, ni siquiera con una simple crema o pomada.

Pero si tu médico o pediatra, después de ver la piel de tu hijo te receta un tratamiento, confía en él. Los corticoides, a las dosis adecuadas y durante el tiempo recomendado por el pediatra, no tienen efectos perjudiciales.

Con Gordito, afortunadamente, en muy pocas ocasiones hemos tenido que recurrir al tratamiento farmacológico, pero cuando ha sido necesario, no lo hemos dudado y en unos días nos había resuelto el brote.

¿Cómo cuidáis la piel de vuestros hijos? ¿Tienen la piel atópica?

 

 

 

 

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